Wednesday, March 14, 2007

Reviviendo algunas cosas

Jorge, creo, me preguntó una vez si uno volvía a llorar por el Down. Le dije que sí, pero de forma más racional. Y así es. A veces resurgen sentimientos encontrados, emociones no resueltas y uno vuelve a llorar. Pero ya no con la autocompasión de un inicio, sino para desahogarse. Francesca me decía hoy que las mamás Down sufrimos una especie de “crisis del primer año” en el cual sopesamos todo lo que ha habido detrás, contra nuestras expectativas y ello produce angustia, temor y ansiedad.
Mariana cumplió 11 meses el 11 de abril, y con ello me cayeron encima muchas cosas: la ansiedad de querer que gateé ya, que camine, que corra, etc. Jenny me dice que debo intentar manejar la preocupación porque se la transmito a Mariana, y tiene razón: mañana reinicio mis clases de yoga, que abandoné justamente cuando supe que estaba embarazada de Mariana. Me sentía muy mal y tenía náuseas.
Me he replanteado muchas cosas. Sobre todo el hecho de tener que vivir con algo jamás deseado ni esperado como el Down. Me aflige, obviamente que Mariana esté bien, que las expectativas no sean muy altas, pero tampoco muy bajas. Comparo la tabla de desarrollo para niños con Down contra la de niños regulares y el trecho que veo es inmenso, y no lo quiero. Simplemente no lo quiero. Sé que estoy haciendo mucho para que el Down no afecte a Mariana de forma desmedida pero a decir verdad, tampoco quisiera que la afectara de ninguna otra forma. Ni siquiera de forma superflua. Y no sé, hay gente (mucha) que me dice que debo estar preparada porque algunas cosas podrían salir mal, pero pienso que si yo no tengo fe en el proceso de sacar adelante a Mariana, se pueden perder escalones que -aunque difíciles- pudieron haber sido ganados.
¿Quién podría decirle a una mamá Down cuando verdaderamente está haciendo todo y absolutamente todo lo posible por su hijo? Me da horror pensar que cuando Mariana tenga 15 años, yo podría ver hacia atrás y cuestionarme: ¿Realmente hice todo lo posible?
Y bueno, pienso que es justo conversarles estas dudas. Que vean que todos tenemos nuestros temores y angustias. Que lo que estamos viviendo es muy fuerte y a veces nos gana. Yo, durante un par de días, me he dado el permiso de volver a sentir.
Un abrazo.

2 comments:

Jorge said...

Efectivamente fui yo, imaginate que hasta nuestro señor Jesucristo tuvo miedo: "Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz; pero que no sea tal como yo quiero, sino como quieres Tú" estas frases antes de ser crucificado, imaginate nosotros que somos simples humanos, pienso que es como siempre, en tu vida hay altos y bajos, en esos bajos percibes lo del down con mas temor, miedo a que todo el esfuerzo que haces por tu hij@ no alcance tus expectativas, yo lo vivo tambien. Abrazos a la familia.

Vanessa said...

Hola Jorge. Y sí, a veces uno siente que las fuerzas no le van a alcanzar. Sé que el camino no es fácil para nadie, pero sucede que las otras personas viven sin saberlo, y eso alivia un poco la carga. Nosotros vivimos siempre con cierto temor, cierta ansiedad. Y bueno, supongo que será cosa de aprender a vivir con ello, manejarlo. Y cuando ya nuestros niños comiencen a dar los frutos, supongo que entoncdes uno se irá relajando.

Es de tener mucha paciencia, y eso es algo que no te he dicho: las clases a veces se ponen lentas. Pareciera como si todo lo que uno hace es inefectivo. Pero sucede, según testimonio de las mamás Down, que los niños acumulan, y un buen día, de la nada, logran el objetivo. Así que yo estoy en esas: ya llevamos 3 meses ejercitando a Mariana en su gateo, ya mueve sus manos, pero aún no quiere mover sus piernas. Eso me tiene tensa. Ya veremos cuánto más ha de tardarse. Saludos.